La pandemia de Covid-19 nos ha traído nuevas experiencias. Antes de la pandemia teníamos confianza, pues los padres asistían voluntariamente a las charlas de educación parental para hablar sobre la participación de cada padre en el desarrollo integral de cada niño/a. También nos sentimos extremadamente seguros de haber logrado que varias familias divorciadas entendieran que necesitaban seguir cuidando al niño/a juntas, incluso en una situación de separación matrimonial.

Nos entusiasmó la noticia de que los casos de desnutrición se han reducido drásticamente en nuestras comunidades. Además, nos sentimos grandemente animados cuando un padre o responsable de un niño/a venía a la iglesia para agradecer por conseguir un empleo. Sin embargo, con la llegada del Covid-19 hemos visto el escenario cambiar dramáticamente con familias desempleadas, divorcios, crecientes casos de desnutrición y violencia doméstica, donde niños/as y mujeres han sufrido todo tipo de abusos. Hemos visto el número de delitos creciendo en nuestras comunidades de manera alarmante; Es sufrimiento sobre sufrimiento, es lágrima sobre lágrima. De todos modos, este ha sido el nuevo escenario impuesto por la pandemia.

Sin embargo, el PEPE en Angola siguió trabajando, visitando familias, orando con ellas, transmitiendo la palabra de esperanza y anunciando a CRISTO. La coordinación del proyecto comenzó a reunirse semanalmente con los equipos de cada iglesia y proyecto, animándolos a participar de las aflicciones de las personas, construyendo un vínculo de oración. Los misioneros-educadores continuaron enviando las actividades a los niños/as y ayudándoles a desarrollarse.

Mientras tanto, por la gracia de Dios, el gobierno ha permitido que se abran iglesias y establecimientos educativos en comunidades menos afectadas, o con muy poca contaminación por el nuevo coronavirus. Este permiso permitió reabrir 12 unidades del PEPE que ofrecían condiciones básicas para recibir a los niños/as. Las actividades se desarrollan en espacios más abiertos como templos y cobertizos, lugares que favorecen una distancia adecuada, o que permiten una mayor circulación de aire. El gobierno lo ha monitoreado continuamente para garantizar que las iglesias cumplan con las recomendaciones de bioseguridad para el bienestar de los niños/as. El PEPE VAI se ha realizado todas las semanas, ya sea para pasar tiempo con las familias, como para apoyar a los niños/as que aún realizan actividades del

PEPE en sus casas.

Esto es VIVIR EL PODER DE TRANSFORMAR.

David Fernando Panganhe
Coordenación Regional PEPE África Austral

Traducido por: Loady Raquel González Salinas