El año escolar 2020 fue muy diferente, especialmente por la pandemia del COVID-19, que afectó al mundo entero. Pero podemos decir EBENEZER, porque el Señor nos ayudó a continuar con las actividades para ayudar a nuestros niños/as, a través de visitas y llamadas telefónicas. Él también nos permitió comenzar las clases en octubre y noviembre con más unidades en algunos países de la región. Sin embargo, vemos un gran esfuerzo para que el PEPE siga funcionando en diferentes realidades. Dada la situación actual, nos enfrentamos a muchos desafíos en nuestras unidades, tales como:

1. Espacio insuficiente para acomodar a todos los niños/as:

Gracias al buen resultado que cada año ha dado el PEPE, muchos padres vienen a inscribir a sus hijos con nosotros. Este año, debido a la distancia social, estamos teniendo dificultades para dar las bienvenidas a todos los niños/as a nuestras unidades. Esto significa que muchos no pueden inscribirse en el PEPE, y eso es realmente algo que nos entristece mucho. Algunas unidades han reducido su tiempo de actividad para que otros niños/as pudieran participar. Las clases fueron divididas en dos grupos: el primero estudia de las 8 a las 10 horas y otro de las 10 a las 12 horas.

2. Falta de material de bioseguridad:

La mayoría de nuestros niños/as provienen de familias desfavorecidas, y es realmente difícil para algunos padres conseguir comprar máscaras protectoras todos los días, aunque los animamos a que siempre pongan las máscaras a sus hijos. Damos gracias a Dios porque la iglesia local tomó la iniciativa de hacer máscaras para los niños/as, superando esta dificultad.

3. Escasez de alimentos en los hogares:

Algunos padres todavía tienen dificultades para satisfacer las necesidades básicas y nutricionales de sus hijos. Debido a la pandemia, muchos padres han perdido sus trabajos y, como resultado, muchos de ellos ya no pueden alimentar a sus hijos tan bien como antes.
Esto ha aumentado la desnutrición entre los niños/as. Se han tomado muchas iniciativas para proporcionar alimentos a ellos, pero, desafortunadamente, la pandemia ha estado sucediendo durante mucho tiempo, lo que dificulta la vida socioeconómica de las familias.
Nuestra oración es que, en este momento difícil, nuestros niños/as tengan la oportunidad de vivir el poder transformador del Evangelio.

Christance Babene
Coordinadora Regional en África Ocidental 1