En este hermoso país centroamericano llamado Honduras, tenemos 121 niños/as estudiando en el proyecto PEPE. En las unidades de Tibuca, los niños/as son atendidos en asociación con la ONG Visión Mundial y el Instituto Hondureño del Café. Estos niños/as son hijos de familias cafeteras, que sin PEPE, estarían trabajando en la siembra y cosecha de café en esa región.

También tenemos otras unidades entre los grupos nativos indígenas, que no tienen recursos económicos y se vieron fuertemente afectadas en esta época de la pandemia. Entre estos grupos, incluso nuestros educadores misioneros no tienen un teléfono celular con WhatsApp. Viven en un área tan remota que a menudo tienen que escalar una montaña para recibir una señal telefónica y poder hablar con nuestra coordinadora nacional. Hay un grupo de 72 niños/as que no están tomando clases porque sus padres ni siquiera tienen un teléfono simple. Preocupada por estos niños/as, Alejandra, nuestra coordinadora nacional, logró entregar un kit para cada uno de ellos con cuaderno, lápiz y tareas escolares durante un mes, además de un paquete de alimentos para sus familias.

Hace aproximadamente un mes, nos impresionó mucho la noticia de que Alejandra había sido infectada con Covid-19 y necesitaba ser hospitalizada, porque conocemos su gran espíritu y su total disposición para servir a los niños/as del PEPE con gran amor. Fue hospitalizada por 5 días y cuando fue dada de alta, tuvo que regresar al hospital el mismo día para hospitalizar a su esposo, quien también estaba infectado. Nos unimos como el equipo internacional del PEPE para interceder por esta familia que amamos. Comparto contigo lo que escribió esta gran mujer de Dios:

“El mayor problema que tuvimos en los últimos dos meses fue que comencé a sentirme mal y con la prueba, obtuve un resultado positivo para Covid-19. Mi esposo tuvo que cuidarme y fui hospitalizada, y cuando pude salir y ponerme en cuarentena en mi casa, mi esposo ya estaba enfermo, presentando una imagen más complicada que la mía se quedó de inmediato hospitalizado durante 9 días. Me quedé muy preocupada por nuestros dos hijos adolescentes que se quedaron en mi casa, donde tuve que ponerme en cuarentena, mientras yo iba al hospital, para monitorear la situación de mi esposo. Y todo eso al mismo tiempo en que tenía que llevar a mis dos hijos para que hacer los exámenes y ver si también estaban contagiados. Gracias a Dios, mis hijos con la prueba dieron resultado negativo. Fue un momento de lucha, pero sé que como respuesta a todas las oraciones hoy estamos todos en casa, restaurando nuestra salud poco a poco. Quiero agradecer con todo mi corazón el gran apoyo que recibí de mis Coordinadoras Gladys y Carmen que me llamaban todos los días, acompañando paso a paso todo el proceso, ayudándome a pasar por ese valle de sombra de muerte. Agradezco mucho las oraciones de todo el equipo de red del PEPE Internacional que nunca dejaron de orar por nosotros. Mi corazón se constriñe y las lagrimas escurren mi rostro al escribir estas palabras porque todavía estoy aislada de mis hijos y mi esposo, pero Dios nunca nos dejó y me siento totalmente fortalecida para continuar el ministerio porque Dios nunca se detuvo, nos bendijo, e incluso mientras estaba enferma, ¡el PEPE hondureño no se detuvo porque con toda seguridad el PEPE ES DE DIOS!”

Seguimos orando para que Alejandra y su esposo recuperen su salud por completo y que todos los niños en los PEPE reciban alimentos y tareas para continuar estudiando, incluso en medio de la pandemia.

Carmen Lígia
Coordinadora Continental del PEPE en América