La Iglesia Evangélica Bautista Sion, en Argentina, abrió las puertas del templo para transformar la vida de muchos niños y niñas. En esa iglesia funciona una unidad de PEPE llamada "Rayitos de Sol", que ha marcado la diferencia al traer el amor de Dios a 40 hogares cada año. El impacto del PEPE en la comunidad del barrio Usina ha sido tan grande que la iglesia busca trabajar aún más para alcanzar también a las familias de los niños y niñas.

En diciembre de 2019, se organizó un curso navideño de cocina y manualidades para las madres más jóvenes de los alumnos del PEPE. Nuestro objetivo era, además de presentar concretamente el amor de Dios, dar a esas mujeres que tanto luchan y sufren la oportunidad de probar algo nuevo y al mismo tiempo aprender a hacerlo para que sea una fuente de ingresos para sus familias. Como las madres eran de escasos recursos económicos, los miembros de la iglesia se reunieron para donar todos los ingredientes que se utilizarían en el curso (harina de trigo, azúcar, huevos, levadura, coco rallado, leche ...). ¡Todo fue donado con mucho amor! ¡Ahora solo teníamos que comenzar las clases!

Fueron tres tardes muy felices donde tres maestras voluntarias dedicaron su tiempo a enseñar paso a paso a 12 madres cómo hacer deliciosos pasteles, cupcakes navideños, galletas con el formato de corazón, así como hermosos adornos navideños para decorar sus hogares. Todas las madres participaron fielmente, y el evangelio se les pudo presentar de manera tangible a través del amor de los maestros y el cariño de la iglesia.

Las clases comenzaron con estudios bíblicos donde Jesús fue anunciado como Señor y Salvador. Se cosecharon dos frutos: Romina, que tiene cinco hijos, uno de los cuales es estudiante del PEPE, y Nancy, que tiene cuatro hijos, dos de los cuales son alumnos del PEPE. Fueron días de gran alegría cuando escuchamos a las madres decir con gratitud: “No queremos que termine el curso. ¡Queremos seguir aprendiendo juntas!”.

Al final, la alegría fue muy grande porque todas las madres comieron de todo lo que prepararon y, por supuesto, ¡nuestras pepitas y pepitos probaron cada dulce con gran satisfacción! Sé que a través del PEPE Jesús sigue transformando las vidas de nuestros niños, niñas y sus madres. ¡Vale la pena aprovechar cada oportunidad para ganar Argentina para Cristo!

Graciela
Coordinadora PEPE Argentina
Adaptación del texto: Carmen Lígia