“Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.” (Mateo 2:11)

Es genial recibir regalos, así como también es muy bueno dar regalos. La felicidad en el rostro de quienes reciben un regalo es siempre muy contagiosa, en especial cuando se trata de un niño o una niña. Tanto es así que recibir regalos es uno de los lenguajes del amor, relatadas en el libro “Cinco lenguajes del amor”, de Gary Chapman.

Viajando en el tiempo podemos llegar a Belén, en ese establo donde nació nuestro Salvador, quien, en ese momento, como cualquier niño, estaba rodeado de regalos: oro, incienso y mirra. Esos fueron los regalos que los reyes magos ofrecieron tan alegremente a Jesús. Sabemos que recibir regalos es muy bueno. Entonces, como esos primeros visitantes a Belén, ¡demos regalos a nuestro Salvador Jesús!

Para nosotros en el PEPE, el mejor regalo que podemos darle a nuestro Salvador es la sonrisa de un niño y/o una niña. Es por eso que el Programa PEPE existe: ¡para darle a Jesús muchas sonrisas!

Este año regalamos a nuestro Salvador más de quince mil niños y niñas que le dieron sus vidas. Regalamos a nuestro Salvador cientos de padres, madres, abuelos, tíos y hermanos, entre otros, que ahora son salvos y adoran a Dios en las diferentes iglesias donde tenemos un PEPE. Regalamos a nuestro Salvador las graduaciones de nuestros niños y niñas, estudiantes de nuestros PEPEs, que ahora alfabetizados pueden ingresar al primer año escolar con tranquilidad, preparados para continuar desarrollando y superando cada etapa académica, llenos de esperanza de un futuro mejor. Regalamos a nuestro Salvador muchas vidas que en pocos años serán nuestros pastores, misioneros, abogados, médicos, maestros, administradores, empresarios, bomberos, líderes de una nación, esposos y esposas, madres y padres que llevarán generaciones a los pies de Cristo. Regalamos a nuestro Salvador iglesias que ahora, con visión misionera, tienen sus puertas abiertas todos los días de la semana para llevar el amor de Dios a miles de niños y niñas esparcidos en los 30 países donde el PEPE ya está presente.

¡Que podamos continuar brindando esperanza a miles de niños y niñas que nos esperan en 2020, para que al final del año podamos nuevamente dar muchos regalos a nuestro Salvador Jesús!

Carmen Lígia Ferreira de Andrade
Coordinadora Continental PEPE Américas