Le damos gloria a Dios porque el PEPE llegó a Panamá y, a través de él, muchos niños y niñas tienen la oportunidad de estudiar y conocer el amor de Dios. Quiero compartir con ustedes dos experiencias de los últimos meses.

La primera se llevó a cabo en la provincia de Colón, donde funciona el PEPE Sinaí. A través del evento que voy a describir, que ocurrió en esa unidad, Dios nos ha despertado para orar por los PEPEs en todos los aspectos, incluso en los más inusuales. Durante las vacaciones escolares, las aulas no tienen uso diario y, como consecuencia, una familia de zarigüeyas se fue a vivir en el techo de uno de los salones. Regresamos a las clases y los niños y niñas regresaron muy felices, pero cuando las zarigüeyas se sintieron invadidas por la presencia de humanos, decidieron marcar su territorio causando pequeños daños en las aulas. Fueron necesarios dos días sin clases para que los salones fosen reparados. Además, los niños y niñas fueron trasladados a otros salones de clase durante una semana hasta que todo el trabajo de cobertura pudiera ser hecho para evitar que la familia de zarigüeyas regresara. Fue una experiencia muy desagradable para los maestros, pero eso confirma que siempre debemos orar por todo en todo tiempo.

La segunda ocurrió en la provincia de Panamá Oeste, donde funciona el PEPE Manantial de Vida. Antonio y Natasha son dos hermanos que estudiaron en el PEPE Manantial de Vida en el año 2016. Recibieron el cuidado de dos misioneras educadoras Eledia y Yiniva. Recibieron los primeros pasos de alfabetización y cuando alcanzaron la edad necesaria, siguieron para estudiar en el primer año en una escuela de la ciudad. Desde que comenzaron a estudiar en el PEPE, también han comenzado a asistir a los servicios dominicales, a la Escuela Bíblica y a varias actividades de la iglesia. Este año, del 13 al 20 de abril, se llevó a cabo en esa región la cruzada evangelística "Hay vida en Jesús", que ha impactado a muchas familias que recibieron visitas en sus hogares y escucharon sobre el amor de Dios. Para nuestro gran gozo al final de la semana, durante la celebración del cumpleaños de la iglesia, Dios habló fuertemente a los corazones de los padres de Antonio y Natasha y ellos entregaron sus vidas a Jesucristo y lo recibieron como Señor y Salvador.

¡Le damos gloria a Dios porque nos ha dado el PEPE no solo para ayudar a los niños y niñas en el campo educativo, sino también para que conozcan a Jesús como Salvador y para ser misioneros, llevando a Jesucristo para dentro de sus hogares alcanzando así a sus familias!

Belén Peñafiel
Coordinadora Nacional del PEPE en Panamá