El Salvador, es un país poco conocido, pero lleno de grandes necesidades. Este pequeño país que posee seis millones de habitantes, se encuentra en Centroamérica y limita con Guatemala y Honduras. A causa de la violencia de las pandillas, El Salvador se ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo. Tiene una de las mayores tasas de homicidios del mundo, son casi 116 homicidios por cada 100 mil habitantes. Los niños/as están sufriendo y siendo reclutados por los miembros de las peligrosas pandillas esparcidas por los barrios de las principales ciudades del país. ¡Los niños/as de El Salvador necesitan conocer la esperanza viva que tenemos en Cristo Jesús, por eso estamos presentes con el PEPE!

Gladys Ortiz, nuestra coordinadora de los PEPEs en El Salvador dijo: "tenemos que agradecer a Dios por el PEPE que tenemos en la región de Zacatecoluca, en El Salvador. El PEPE está funcionando en uno de los barrios más marginados de la región. Por la situación en que viven llegaban varios niños/as mal vestidos, enfermos y con sentimientos de inferioridad muy grande... El tiempo de estudio en el PEPE trajo una gran transformación que alcanzó no sólo a los niños/as, sino también a los familiares, e incluso al pueblo. Trabajamos con cada uno en particular levantando la autoestima a través de la Palabra de Dios. Envolvemos a los padres en las actividades de la iglesia y comunidad y hoy son nuestros fieles colaboradores. Incluso en medio de toda necesidad, colaboran con las meriendas de sus hijos. Conseguimos uniformes para los niños que orgullosamente desfilaron en primer lugar para todo el pueblo en el día patrio.

Carina es uno de las niñas del PEPE en El Salvador, vive con la abuela porque la madre está presa y el padre desde hace mucho tiempo vive fuera del país. Con su alegría constante y su hermosa sonrisa, hizo mucha falta para sus amigos y profesora, cuando se quedó muy enferma y no pudo ir a su escuela de la iglesia, como cariñosamente llama el PEPE. Enferma, pedía a su abuela que trajera a su profesora del PEPE para orar por ella. Fue así que la abuela comenzó a acercarse al evangelio con las constantes visitas para el tiempo de oración que fielmente hacía nuestra Misionera del PEPE. Hoy participan juntas del culto todos los domingos y es notoria la sonrisa de la abuela cuando Carina se une a sus amiguitos del PEPE y de la EBD para cantar alabanzas a nuestro Dios. ¡Somos esperanza para los niños/as de El Salvador! ¡Juntos podemos seguir apoyando a nuestros PEPEs para que muchos otros niños/as conozcan a Jesús y empiecen a tener la esperanza de un presente y un mañana mucho mejor!